Me dejaste esperando...ahora me di cuenta.

Anónimo

Lo siento , no podía.

Besos de atardeceres {3}

Estoy de pie en la cocina, tomando una taza de café junto a la ventana, aún no amanece, y ya no podía seguir en la cama, me di vueltas toda la noche pensando en la conversación de anoche. Vicente duerme en el sofá, se ve tan calmo, sus facciones se suavizan cuando descansa, parece más joven y sin preocupaciones, tiene el pelo castaño y esta alborotado, debe haberse dado las mismas vueltas que yo en su almohada, sus pestañas son curvas y le quedan tan bien a sus ojos almendrados.
Anoche, después de la película, el ambiente era extraño, tenso y a ambos se nos notaba que queríamos decir algo, yo estaba recostada sobre sus piernas y el me acariciaba el pelo, veíamos los créditos y el silencio se apoderaba de la pieza.
Entonces me pregunta:
-va a estar todo como estaba ayer? -no creo, le respondí.
Y me sumergí en el sueño profundo, con su mano aún acariciando mi cabello. Cuando desperté estaba sola en la cama.
Preparo un poco más de café, y pongo agua a calentar, mientras las llamas bajo la tetera le dan un poco de luz a la cocina, miro el reloj, son las 6 am.
Desde la ventana puedo ver el mar, y pienso en Gustavo, llevo puesta la chaqueta donde me guarde el beso ese día que nos conocimos, meto la mano al bolsillo, esperando encontrar una señal. Sólo encontré un poco de arena, la tomo en mi mano y está se escabulle entre mis dedos y cae al piso.
Vuelvo a beber otro sorbo de café, tomó un lápiz y escribo sobre un recibo de luz antiguo:
“Un día nos encontraremos en otro carnaval, tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún lugar, ningún rincón que pueda esconder lo que fuimos, el tiempo esta después.”
Tomó mis llaves, apago la tetera que ya está por hervir, y cierro la puerta detrás de mi.
Suspiro y un viento helado golpea mi rostro, no sabia bien que había hecho, y comienzo a bajar a paso firme hacia la av principal.
Llego a la playa, comienza aclarar, pero muchas nubes grises decoran el cielo. Comienzo a caminar, en busca de respuestas.


Tamara Escárate

Besos de atardeceres {2}

Ya han pasado 4 días desde mi encuentro con Gustavo, intentó mantener mi mente ocupada para no pensar en su sonrisa, en sus ojos… En el.
Estoy sola en el salón de te, llevo trabajando aquí unos 3 meses, me gusta mi trabajo además me queda cerca de donde vivo.
Es sábado después de almuerzo, no hay nadie en el gran salón, me siento junto al ventanal, ya eh limpiado todo y sólo espero que entre algún cliente para atenderlo, o más bien para ocupar mi tiempo y no pensar, comienzo a repasar el inusual encuentro, y repito su nombre muchas veces en mi mente, cada vez que lo pienso mi memoria se detiene en un detalle diferente, algunas veces son sus ojos, otras su tono de voz, y las que más me gusta recordar es cuando su boca presionaba su mano para lanzarme aquel beso.
Golpean el vidrio , me sobresalto y despierto de mi sueño, es Vicente, esta afuera del salón, en una mano un girasol en la otra una película en dvd, tiene una amplia sonrisa y se nota nervioso.
Le devuelvo la sonrisa, para no ser descortés y lo hago pasar.
Vicente y yo, llevamos saliendo unas 2 semanas, era cliente del salón de te. Y después de mucho insistir acepte una cita, es un hombre interesante, hábil en los negocios y sabe bastante sobre lo que le preguntes, en nuestra primera cita, nos dedicamos a caminar por la cuidad, hablamos mucho, el se burlo de mi movimiento de manos al discutir, a mi me molestaba su risa, un sonido que hace cuando le gusta algo o esta nervioso, no se como explicarlo, sólo que me desagrada.
Esperamos un rato dentro del salón de te, por si llegaba algún cliente. Ya eran las siete de la tarde y decidí cerrar, camino a casa me habla de unos negocios, trámites y aspectos legales que poco me interesan, el me lo cuenta con entusiasmo entonces respondo moviendo la cabeza como si entendiera algo.
Mientras caminábamos por la avenida, recuerdo nuestro primer beso, fue en la puerta de mi casa, chocamos los dientes y torpemente nos besamos, pero el me tomó fuerte de la cintura y me presiono contra el, en aquel momento me sentí tan segura. Nos besamos unos minutos más, luego entré a casa, ahí en adelante hemos “estado” como decimos nosotros.
Y ahí viene otra vez, la voz de Gustavo, su boca y las ganas locas que tengo por verle.

Tamara Escárate

K de caos. -Nota 12-

Tú forma de acercarte, me parece graciosa, lo bueno que si tus idas y venidas ya no me provocan nada.
Estoy bien, ya no te pienso.
Buena suerte y hasta luego.