K de caos. -Nota 12-

Tú forma de acercarte, me parece graciosa, lo bueno que si tus idas y venidas ya no me provocan nada.
Estoy bien, ya no te pienso.
Buena suerte y hasta luego.

Besos de atardeceres

Me encontraba contemplando el mar , ah pasado tiempo desde la última vez que estuve aquí, creo que eh evitado el mar, desde la última vez que te fuiste.
Suspiro, y una brisa fría y con gotas de mar me remueve de mis recuerdos, comienzo a caminar por la playa esa que una vez me hizo encontrarte, mis pasos se hunden en la fría arena y al andar las olas acarician mis pies.
Camino bastante, cuando giró me doy cuenta que la ciudad ya esta lejos, suspiro y me siento aliviada, necesitaba tranquilidad.
A lo lejos veo un hombre jugando con su perro, es alto, de espalda ancha, lentes y aspecto calmo.
Sigo caminando, mirándome los pies, cuando de un momento a otro, tengo al perro en mis piernas me ladra, mueve su cola, dispuesto a jugar, suelto una carcajada al sentir su lengua en los dedos de mis pies, el hombre suelta un grito, más bien una orden -Nico no !! , y yo ya estoy en la arena acariciando al perro y riéndome, creo que hace tiempo que no lo hacía , el hombre llega a paso acelerado , parece nervioso, más bien preocupado, no se si es por si mascota o por mi.
-que sonido más hermoso- fueron sus primeras palabras, lo dice casi como un susurro y voz grave.
Lo observo y busco sus ojos, a través de los cristales de sus lentes.
-hola, digo tomando al perro desde la correa de su cuello.
-hola , disculpa a nico, no acostumbra a compartir , ósea si comparte , no es que seamos, sea solitario - titubea nervioso - te ah molestado mucho ? (Termina por preguntar )
- no para nada, y le dedicó una dulce sonrisa.
El se sienta en la arena y acaricia rápidamente a su perro, diciendo tonterías, el perro responde a su amo y gira en la arena feliz.
Estamos así un par de minutos, y no dejo de mirarlos; lo dulce que se ven y comienzo a examinar al extraño, sus labios son contorneados y de color rosa, ojos dulces y pestañas largas.
Giro mi vista al mar y el sol estaba bajando de a poco, creo que ya iba atardecer.
-creo que debo volver, le digo apuntando a a mi cuidad.
Rápidamente me pongo de pie, y sacudo la arena de mis pantalones.
El me sigue y Nico también.
-Te acompañamos! verdad compañero! dice entusiasta, junto a su mascota.
El perro me mira con ojos brillantes y jadeando con la lengua afuera.
El extraño golpea el lomo a Nico y este corre hacia delante, comenzamos a caminar, sus pasos son grandes y ahora que lo tengo al lado caigo en cuenta que es mucho más alto que yo, con sus manos en los bolsillos y pateando un poco de arena al caminar, me cuenta que vive cerca de donde nos conocimos, que ah llegado hace poco y que Nico es su familia , le cuento de mi , de la cuidad y que llevo tiempo aquí (tanto que ya no recuerdo) , continuamos conversando, el es muy elocuente y me es muy fácil pasar de un tema a otro, me cuenta que es pintor, y que ah viajado mucho, que es amante de los momentos y por eso pinta, así los puede mantenerlos vivos siempre. Estoy tan asombrada con tanta anécdota que sólo abro la boca para preguntar detalles, creo que nunca eh estado tan callada.
Vamos llegando a la cuidad, giramos nuestra vista al mar, y el atardecer es inminente , el cielo se torna Naranjo y unas hermosas nubes de algodón hacen una escena digna de admirar.
- ves, este es un momento que quiero recordar por siempre, me dice y me dedica una sonrisa cautivadora
- creo que si, mi voz es un hilo, me muerdo mi labio de lo nerviosa que me dejo su sonrisa.
Quedamos mirando la inmensidad un par de minutos, hasta que no vemos más el sol.
- adiós le digo, y giro para encaminarme a mi casa
- hasta luego, espero. Y vuelve hacerlo; mirada intensa y sonrisa cautivadora.
Camino a paso fuerte, cuando me encuentro a distancia giró y le grito:
- No me dijiste tu nombre!
- Gustavo, un gusto.
Besa su mano y dulcemente me lo envía con un soplido.
Lo tomo en el viento , cerrando mi puño, me lo meto al bolsillo y le respondo:
- tal vez lo necesite luego.


Tamara Escárate

Domingos

Mis domingos, en el último tiempo se hacen eternos, prefiero trabajarlos que quedarme en casa en la soledad de esto que intentó llamar hogar.
Entonces mi historia es triste, si no quiere leer algo de tonos grises le pido que no continúe.
Entonces, en que iba, ah claro; recuerdo los domingo con mi papá en la casa. Lo típico: puré y algo de almuerzo (su especialidad), pero había algo especial en esa comida, el siempre los decía, mientras cada uno cumplía una función en la cocina: ” familia que cocina unida, permanece unida “.
Ya veo que no fue así.
Al tiempo después, todo cambio mis domingos eran visitar a mi abuela, compartir con un par de primos y esperar a mi mamá que nos fuera a buscar, nos debíamos levantar temprano por que al próximo día todo volvía a comenzar.
Este domingo fue particularmente nostálgico, camino al trabajo, y mirando por la ventana veía mucho papá de fin de semana y cabros chicos felices en su día.
Y claro me inundaba la pena, el saber que ya estoy “grande” y que los grandes tiene obligaciones, cuentas y un sin fin de responsabilidades, que uno va adquiriendo la mayoría de las veces sin querer hacerlo.
El día transcurre sin novedad.
Pero tenía pena, entonces llamo a mi mamá, sólo para escuchar una voz amigable que me digiera “mi niñita”, pero claro no pensé que ella nunca ah sido buena para eso, entonces la conversación fue más una discusión, sobre hacer y no hacer.

Llego a casa, no tengo luz en mi pieza, olvide compra una ampolleta.

Y mi domingo fue eterno.
Mañana volvemos a empezar.

Tamara Escárate
Nota para mi 11

Mi mayor problema , es no poder decir que no.
Por diferentes razones creo yo, pero después de darle mucha vueltas, llegue a la conclusión de; por que a mi tampoco me agrada esa palabra, para nadie es agradable es escuchar un no por respuesta, por que tal vez le pusiste mucho de ti a esa pregunta o proyecto, lo que sea que necesité afirmación, y te frustra no haber escuchado lo que visualizaste tanto.
Aunque siempre dicen que hay que estar preparado para lo peor, en mi caso eso no aplica, nunca me preparo para el peor de los escenarios (no confunda, no soy una mujer positiva, tampoco amargada, en este punto caigo en la generalidad), entonces cuando el capítulo es adverso en mi vida, continuo (obvio me da penita, pero nunca me eh detenido a pensar en eso)
Entendiendo esto; me cuesta decir que no, o decir basta (ej, no tomó más )
Pero anoche fue diferente, lo hice, y llegue sola a casa, temprano, con una maravillosa sensación de haber hecho lo correcto.

Tamara Escárate

Hoy. (Nota 10 )

Eso de que las mujeres somos verbales y los hombres visuales, es un hecho irrefutable.
Yo lo entiendo, y juego con eso muy bien (si saben a lo que refiero) no es sólo tener voz calentona, es morderse los labios, mirar fijo, con cara de sureña que no ná.
En cambio, los hombres no saben llegar, son pocos los que tiene el don de la palabra (y no me refiero a mentir ) porque concordemos en algo:
Ambos queremos lo mismo, tal vez con más o menos “romance” pero es el mismo resultado.

Y entonces, a mi me pasa lo siguiente:
Puedo ser muy explícita y honesta, eso no significa que debemos dejar de lado el lenguaje, no se si me explico, por mi terminar en la cama no presenta un problema, sólo que quiero algo antes, quiero palabras, de esas bonitas, quiero cine, y caminar de la mano.
Para ser más honesta:
No quiero sexo casual, de ese ya me aburrí.

Tamara Escárate

:) (Nota 9)

Por lo pronto decirte; volverás.
Siempre lo haces, por que así eres inconsecuente e intermitente. Pensé que esta vez sería diferente, por que me dijiste que no tenías motivó alguno para marcharte.
Hasta qué el motivo te lo di yo, y mi sinceridad, que es muy escasa en mi persona, y confesé algo, producto de varias copas de alcohol en mi cuerpo.
Arrepentida y todo, pensé que eso aceleraría aún más las cosas, por que cuando veo tu nombre en mi buzón de mensajes, se le revuelve el estómago y pienso en cuando vas a pagar aquellas deudas que quedaron atrapadas en conversaciones silenciosas de aquellas noches de una lujuria controlada, bajo la llave de la fantasía y el deseo de un encuentro inminente.
Pero así no pasaron las cosas.
Decir por lo pronto, que eres caos, por eso me gustas.

Tamara Escárate